SEGUN UN INFORME PÚBLICADO por la Oficina de Contabilidad y Auditoría del Gobierno Federal estadounidense, los oficiales del Cuerpo de Protección de la Frontera de EEUU, dependiente del Departamento de Seguridad Interna (DSI), que realizan su trabajo en el Aeropuerto de Miami despliegan tal celo en controlar las posibles violaciones del embargo a Cuba que dejan sin atender algunos aspectos cruciales de su trabajo, como la persecución de los narcotraficantes o la detección de posibles miembros de organizaciones terroristas. SEGUN UN INFORME PÚBLICADO por la Oficina de Contabilidad y Auditoría del Gobierno Federal estadounidense, los oficiales del Cuerpo de Protección de la Frontera de EEUU, dependiente del Departamento de Seguridad Interna (DSI), que realizan su trabajo en el Aeropuerto de Miami despliegan tal celo en controlar las posibles violaciones del embargo a Cuba que dejan sin atender algunos aspectos cruciales de su trabajo, como la persecución de los narcotraficantes o la detección de posibles miembros de organizaciones terroristas.
Las cifras que sustentan está afirmación son contundentes: Los aduaneros realizan como promedio hasta dos inspecciones detalladas del 20% de los viajeros que llegan a los aeropuertos estadounidenses desde Cuba. Un guarismo que multiplica por seis las que realizan sobre el pasaje del resto de los vuelos internacionales, incluso aquellos que proceden de países relacionados con el narcotráfico.
Debido a ello, en el Aeropuerto de Miami se ha registrado un récord de dudosa eficacia en las capturas relacionadas con el contrabando menor, categoría en la que se incluyen, por ejemplo, los puros habanos y, sin embargo, en las ilegalidades prioritarias para el DSI los resultados son mucho peores.



