Cuba sin tapabocas

Y nunca mejor dicho porque ahora mismo la gente en la isla no se tapa la boca para emitir sus criterios al margen de que, en buena proporción, los hay que mantienen la mascarilla o nasobuco por el aquello de prevenir cualquier contratiempo de salud o enmascarar que lo dicho en voz baja no llegue muy lejos.

Tensa por los cuatro costados la situación en todo el país. Imposible señalar un sector o brecha por donde digamos que “por ahí saldremos”. Media nación apostando y rogando por el incremento del turismo y el cumplimiento práctico de algunas de las medidas “suavizantes” dichas por Joe Biden en cuanto a remesas, viajes y otras aspirinas porque en realidad el bloqueo en sus diversos matices sigue en apogeo a la par de esa burocracia que lejos de facilitar lo que hace es entorpecer.

Muy ocupados con el tema inflacionario y esos desorbitantes precios en la alimentación, además del sube y baja de euros y dólares en el mercado informal como para detenerse a pensar que el factor energético nos puede ocasionar un muy serio problema ante tantas averías y una tecnología, reconocida por los medios oficiales, como obsoleta a más no poder y donde resulta visible, palpable el esfuerzo de ingenieros y técnicos por evitar un colapso.

Nada, ante el mal tiempo, intentar poner buena cara. Como decía un amigo, somos de corcho, insumergibles.

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