La figura del actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se desdibuja por momentos. El primer sucesor del fallecido ‘caudillo‘ Hugo Chávez no sólo tiene el problema de la intensa movilización callejera, a punto de convertirse en permanente, que empezó con los estudiantes como vanguardia, pero ahora implica a muchos más sectores. La figura del actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se desdibuja por momentos. El primer sucesor del fallecido ‘caudillo‘ Hugo Chávez no sólo tiene el problema de la intensa movilización callejera, a punto de convertirse en permanente, que empezó con los estudiantes como vanguardia, pero ahora implica a muchos más sectores. Hay otros puntos importantes que deben considerarse para entender la falta de fiabilidad actual de Maduro. Por ejemplo, el hecho de que ni siquiera haya sido capaz de aglutinar bajo su liderazgo a todas la familias ‘chavistas‘. Muchas campan ya por su respeto a ojos vistas, lo que complica todavía más el ya revuelto panorama. Sobre todo, desde el punto de vista de los cubanos y de la continuidad de la actual alianza entre Caracas y La Habana que podría pender del mismo hilo en el que ahora se balancea Maduro.
Entre otros motivos, porque uno de los puntos en común en el que coincide ahora toda la sociedad venezolana es en culpabilizar de lo que pasa a los asesores cubanos, los militares y los de inteligencia. Se les otorga un papel tan destacado en el diseño político y económico a estos enviados de los hermanos Castro a quienes Chávez abrió la puerta que son también uno de los principales blancos de las críticas generalizadas de la población. Una impresión que se extiende también en muchos círculos exteriores y que hace muy difícil a la actual cúpula cubana tomar cualquier posición de cara al futuro. Los tiempos reclaman cautela y medir mucho los pasos.
El Gobierno cubano sabe que una eventual sucesión de Maduro, incluso si el recambio proviene de las filas del ‘chavismo‘ podría poner en peligro el suministro de petróleo a precios preferenciales. Y eso es algo que difícilmente podrían superar en la actual situación. De ahí que Raúl Castro y el resto de los octogenarios con quienes comparte el poder quieran tener las manos libres para poder defender sus propios intereses si llega el caso. Hoy por hoy no es descabellado pensar que el actual presidente Venezolano pueda caer. Y si cae ya nada será lo mismo.
El recuerdo de Vladímir Ilich Lenin sigue presente en Cuba, especialmente en el poblado de…
El posicionamiento del Gobierno cubano se produce en un contexto de creciente tensión internacional, en…
En este contexto, el avance de la energía solar responde tanto a la escasez de…
La mejora del suministro eléctrico en Cuba marca un punto de inflexión tras semanas de…
El acercamiento entre Washington y La Habana vuelve a escena en un contexto marcado por…
Miles de cubanos enfrentan a diario el deterioro del sistema de salud de la isla,…