En los últimos meses, las largas filas en las farmacias de La Habana han dado paso a estanterías vacías y entregas puntuales que no cubren la demanda.
La escasez afecta tanto a tratamientos comunes como a medicamentos para enfermedades crónicas y embarazadas.
La distribución estatal de fármacos es irregular y numerosos productos básicos han desaparecido de las farmacias, obligando a los pacientes a buscar alternativas informales
Fármacos básicos fuera de las farmacias
Antibióticos, analgésicos y pastillas anticonceptivas han desaparecido de los establecimientos estatales. También escasean medicamentos considerados prioritarios para embarazadas, como el ácido fólico, el fumarato ferroso, el carbonato de calcio y vitaminas prenatales.
Los medicamentos “controlados”, aquellos que requieren receta médica, no están llegando de forma mensual, según testimonios recogidos por la Agencia Sputnik. Esta situación afecta especialmente a pacientes con enfermedades crónicas.
Entre los productos más afectados se encuentran antihipertensivos como el enalapril, atenolol, propranolol y amlodipino, así como antidiabéticos como la metformina, la insulina y la glibenclamida.
Los tratamientos para la hipertensión y la diabetes figuran entre los más afectados, lo que compromete la continuidad terapéutica de miles de pacientes crónicos
Auge del mercado informal
Ante la falta de suministro regular, los medicamentos aparecen en grupos de Facebook y WhatsApp a precios elevados. Parte de estos productos provienen de países como India, China o República Dominicana, mientras que otros serían de producción nacional desviados del circuito regulado.
Algunos fármacos como el atenolol o la sertralina han vuelto a determinadas farmacias esta semana, pero se agotan rápidamente. Los antibióticos, según testimonios, desaparecen en pocas horas tras su llegada.
En centros de salud y policlínicos, algunos médicos evitan incluso emitir recetas al conocer la falta de disponibilidad en farmacias, lo que refleja el alcance del problema en la red sanitaria.
La reventa de medicamentos importados o de producción nacional se multiplica en redes sociales, donde los precios superan ampliamente los fijados por el Estado
Exención arancelaria y entrada de donaciones
El Ministerio de Finanzas y Precios anunció el 17 de enero la prórroga de la exención del pago del impuesto aduanero para la importación sin carácter comercial de alimentos, aseo, medicamentos e insumos médicos.
La medida, vigente desde 2021 y prorrogada a partir del 1 de febrero según la Gaceta Oficial, permite introducir estos artículos como equipaje acompañado, siempre que se presenten separados del resto.
De acuerdo con el Gobierno, la decisión responde a las dificultades persistentes en la cadena de comercialización minorista nacional y constituye una alternativa para la obtención de productos deficitarios.
Organizaciones solidarias, iglesias y proyectos comunitarios distribuyen donaciones durante todo el año, dirigidas especialmente a personas vulnerables y pacientes crónicos.
La prórroga de la exención arancelaria busca aliviar el desabastecimiento permitiendo la entrada de medicamentos desde el exterior como equipaje personal
Impacto en hospitales y generación eléctrica
La escasez no se limita a farmacias. También faltan fármacos de uso hospitalario, reactivos, material gastable e instrumental médico. Autoridades sanitarias han advertido sobre dificultades para mantener operativos hospitales, salones de operaciones y terapias intensivas debido a la falta de combustible.
El Gobierno cubano atribuye parte de las dificultades a las sanciones estadounidenses, que, según sostiene, limitan la compra de medicamentos de primera gama y de insumos para la producción nacional.
El 29 de enero, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que permite imponer aranceles a importaciones procedentes de países que suministren petróleo a Cuba. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció un “bloqueo energético” y reconoció problemas de disponibilidad de crudo desde diciembre.
A la reducción de vuelos comerciales y el aumento del precio de los fletes se suma el impacto de las sanciones, factores que, según las autoridades, dificultan el acceso a medicamentos y recursos sanitarios esenciales.
La combinación de desabastecimiento interno, mercado informal y limitaciones energéticas configura un escenario en el que la continuidad de tratamientos médicos depende cada vez más de redes de apoyo y envíos desde el exterior.



