El Congreso está en la calle

Los comentarios andan a toda marcha por estos días en Radio bemba, muy ocupada después que el presidente Raúl Castro anunciara la celebración del VI Congreso del Partido Comunista para la segunda quincena de abril de 2011. Los comentarios andan a toda marcha por estos días en Radio bemba, muy ocupada después que el presidente Raúl Castro anunciara la celebración del VI Congreso del Partido Comunista para la segunda quincena de abril de 2011.

Raúl lanzó la noticia en el acto por la conmemoración del décimo aniversario del Convenio Integral de Colaboración con Venezuela, que, de paso, fue relanzado para los próximos diez años.

Por cierto, Radio bemba esperaba que a la ceremonia asistiera Fidel Castro, pues fue él quien junto al presidente venezolano Hugo Chávez, firmó el importante acuerdo hace una década, y llamó la atención la ausencia del Comandante, por lo cual de inmediato comenzaron las especulaciones sobre una posible recaída de su salud.

Pero poco duraron, porque un día después Granma dio cuenta, con fotos incluidas, que Chávez visitó a Fidel, con quien estuvo conversando de lo humano y lo divino durante cuatro horas. Algunos creen que la inasistencia de Fidel al acto evidenció que no pretende inmiscuirse en los cambios que está llevando adelante su hermano, pues en el fondo, el pollo del arroz con pollo en la conmemoración fue la convocatoria al congreso de los comunistas cubanos, que estará dedicado exclusivamente al tema de la economía, con medidas que poco tienen que ver con lo que propugnó el mayor de los dos hermanos los muchos años en que estuvo al frente del país.

No poca gente se puso a sacar cuentas de cuándo se celebró el último congreso y resulta que fue en 1997, en pleno Período Especial.

Para partidarios y detractores del gobierno, no cabe duda de la importancia de esa reunión, puesto que la propia Constitución establece que el Partido Comunista «es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado».

Pero además, Raúl Castro explicó que «será un congreso de toda la militancia y de todo el pueblo, quienes participarán activamente en la adopción de las decisiones fundamentales de la Revolución».

Así que tendremos congreso para rato, asegura Radio bemba, pues a partir del 1 de diciembre y hasta el 28 de febrero del 2011 se desarrollará un proceso de análisis en los barrios, empresas, escuelas, con la participación de los militantes y los ciudadanos en general, de documento denominado Lineamientos de Política Económica y Social del Partido, que de inmediato comenzó a venderse como pan caliente en todos los estanquillos. Las cartas están puestas sobre la mesa y seguro opiniones habrá de todos los colores, aunque solo sobre los temas económicos, aunque por ahora es más que suficiente, y si no, recordemos la famosa frasecita de William Clinton.

El texto se las trae, pues en 32 páginas recoge 291 enunciados que incluyen lineamientos generales, modelo de gestión económica, políticas macroeconómica, de economía externa, inversionista; de ciencia, tecnología e innovación; social, agroindustrial, industrial y energética, de turismo, transporte, construcciones, vivienda y recursos hidráulicos, y comercio.

Es pesado de digerir como una fabada, y muchos tendrán que repasarlo y estudiarlo para sacar conclusiones, sobre todo en los temas más áridos concernientes a la economía pura y dura, pero a simple vista contiene unas cuantas sorpresas, e incluso algunos conocedores de estos asuntos le aseguraron a Radio bemba, que recoge «todo y más» de las miles de opiniones y sugerencias surgidas en un debate popular en 2007 y que, al parecer, habían quedado en el aire.

No obstante, al menos en blanco y negro, es como un cubo de agua fría para quienes esperaban un cambio de rumbo radical, pues de entrada deja claro que «solo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución» y que en la «actualización» del modelo «primará la planificación y no el mercado». Pero a seguidas advierte que socialismo es igualdad de derechos y oportunidades, no igualitarismo, y que el trabajo deberá ser remunerado de acuerdo a su cantidad y calidad, «detalles» que hoy están lejos de la realidad cubana.

Entre otros temas se prevé que el gobierno pierda el control vertical sobre las empresas públicas, las cuales tendrán mucha más autonomía y responderán por sus resultados;

se permitirá la asociación de varias cooperativas para formar conglomerados superiores y crearán zonas especiales de desarrollo reservadas a la exportación y la alta tecnología.

El proyecto reitera la apertura de espacios al autoempleo, las microempresas, las cooperativas y el arriendo de inmuebles; el estímulo a la inversión extranjera, el aumento de impuestos y la eliminación de subsidios.

Entre las «sorpresas» figura la apertura del mercado inmobiliario, al aplicar «fórmulas flexibles para la permuta, compra, venta y arriendo de viviendas»; la mención a cooperativas de segundo grado, que se definen como la unión de varias cooperativas, lo cual podría dar lugar a empresas sociales de gran tamaño, mientras que todo indica que a la libreta de abastecimiento, esa institución del igualitarismo del socialismo cubano, le quedan muy pocos años de vida.

Pero de algo sí está segura Radio bemba, el vuelco es grande y, en muchos aspectos, a la vuelta de unos años el hoy de los cubanos será un recuerdo y se supone que para bien.

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