La Habana solía tener una profunda y movida vida nocturna, de teatros, música, clubes y discotecas, y gente que amanecía entre charlas y música en el mítico Malecón: ahora la capital de Cuba parece apagarse al ponerse el sol, y un paisaje triste y oscuro se repite diariamente.
La falta de combustible y las constantes averías en las viejas centrales de generación eléctrica han convertido la noche habanera en un paraíso para los mosquitos y en una agonía larga y lenta para quienes intentan sobrevivir al calor sofocante.
Cada día, apenas comienza a caer la tarde, la mayor parte de la ciudad se apaga, incluso aquellas zonas que eran famosas por sus centros nocturnos; sus habitantes sacan sillas, o se sientan directamente en las aceras, buscando algo de frescor.
En el populoso barrio habanero de Cuatro Caminos hay numerosos comercios, pero hace más de 10 días que apenas no entra el agua, un escenario que se repite en muchos lugares.
La combinación de apagones prolongados y falta de agua está deteriorando las condiciones de vida de miles de familias cubanas
«Llegué a la casa y no tenía agua, tampoco tenía corriente, al menos tengo gas de la calle y pude cocinar, pero así es todos los días, hago las cosas en semipenumbra, vivo en semipenumbra, la niña hace las tareas casi a oscuras y dentro de un par de días se acaban las clases, porque adelantaron el fin del curso, qué vamos a hacer con los niños todo el día en la casa y en estas condiciones tan difíciles», contó a la Agencia Sputnik la joven enfermera Ana Fernández.
Todo está muy difícil, repite una y otra vez. A veces en la mañana cuando se va para el trabajo y deja a su hija en la escuela, no tiene corriente en casa y en la tarde, al regresar, el apagón sigue.
Para Ana es una «agonía diaria» las cosas más cotidianas: el ventilador recargable que tiene no aguanta toda la noche de apagón y ella no cuenta con alguna estación de batería portátil o paneles solares para aliviar la situación.
Hacer los turnos nocturnos en el hospital se ha vuelto cada vez más difícil pues en ese horario ya no funciona el transporte estatal destinado a profesionales de la salud y pacientes.
La otrora concurrida Calzada de Diez de Octubre es una «boca de lobo» (oscura) en la noche y solo circulan algunos triciclos y carros particulares que cobran carísimo, refiere la joven enfermera.
SIN COMBUSTIBLE PARA GENERAR
La termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales de la isla, detuvo sus operaciones debido a una nueva avería, y el déficit de generación en los últimos días supera los 1.900 MegaWatts, situación que obedece, además, a la falta de combustible.
En lo que va de año, Cuba solo ha recibido un cargamento de crudo: casi 100 000 toneladas de petróleo donado por Rusia, que solo permitió un respiro de pocas semanas.
La generación en las termoeléctricas se está sosteniendo con crudo nacional, que es más pesado, lo cual tiene consecuencias para la maquinaria, ya desgastada y obsoleta, como ha reconocido el Ministerio de Energía y Minas.
Luego de la acción militar de EEUU contra Venezuela, a inicios de año, Cuba dejó de recibir crudo procedente del país suramericano.
El 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que autorizaba aranceles a las importaciones de países que suministran petróleo a Cuba y declaró el estado de emergencia debido a la supuesta amenaza cubana a la seguridad nacional de EEUU.
Los problemas energéticos ya no solo afectan a la economía cubana, sino también a la salud, la educación y la movilidad de la población
La crisis energética escaló, pero en los últimos dos años, ya los apagones eran una realidad habitual para los cubanos, aunque la capital los había sentido con menos fuerza.
Para la psicóloga Ángela María Águila, los cubanos están viviendo un momento de gran incertidumbre, y sus rutinas cotidianas se han alterado completamente ante la falta de servicios básicos como la electricidad o el abastecimiento de agua.
«La vida moderna está basada en gran parte en la electricidad y ahora vivimos en una incertidumbre total en cuanto al uso que puedes hacer: no la tienes, no sabes cuándo la vas a tener, es un desgaste continuo», refirió Águila a la Agencia Sputnik.
A juicio de la especialista, es una «situación muy violenta» desde el punto de vista psicológico, tanto para los adultos como para los niños, que ha generado un «desgaste continuo» entre la población.
«Parte de lo que suele generar felicidad es la paz, la estabilidad de tener determinadas rutinas que te funcionan en tu vida. Cuando todo eso se desestructura por un factor que es ajeno a ti, que no puedes controlar, es muy difícil sobrellevarlo», apuntó Águila, exprofesora de Psicología en la Universidad de La Habana.
En ese contexto, agregó, surgen fenómenos como la «indefensión aprendida», en el que las personas sienten que no tienen como salir o defenderse de determinadas circunstancias.
Meses y años de crisis sostenida no solo han mellado la macroenomía de una isla que tiene el turismo y la prestación de servicios entre sus actividades fundamentales, también se siente en los proyectos de vida de las personas, en la pausa de planes, deseos o aspiraciones.
Las personas viven en el día a día, tratando de garantizar lo básico, una lucha cotidiana por la subsistencia.



