Varios grupos a las calles cubanas este 15 de noviembre

Un hombre con mascarilla en La Habana
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Cuando aún falta poco más de una quincena de la ya famosa convocatoria de tomar las calles para reclamar un enjundioso manojo de solicitudes, apremios y exigencias convincentes o no, son pocos los colegas que osan emitir un diagnóstico de lo que va a suceder. Sin embargo, en la calle no se habla de otra cosa entre vecinos, amigos y hasta desconocidos.

Tal vez por el aquello de que en boca cerrada no entran moscas, guasasas y mosquitos que abundan en estos días. Adivino múltiples razones. Y una de ellas pudiera ser evitar el clásico papelazo ante los lectores o algo más.

Personalmente, no temo equivocarme. Es el precio que debemos pagar en esta profesión que a veces, absolutamente de gratis, sin mediar diez pesos para un granizado, nos metemos en algún que otro problema con alguien que nos mira con malos ojos, que simple y llanamente no les agrada nuestro punto de vista.

A este 15 de noviembre llegaremos con marcados matices políticos. Cosa peligrosa, muy peligrosa porque hasta hace muy poco la esencia de nuestros problemas era de naturaleza económica y no política a mi modo de ver. El tiempo ha transcurrido a la par de múltiples acontecimientos y ya se han politizado algunos pareceres.

El primer grupo en tomar la calle será el de los partidarios del gobierno, de la revolución. Por seguro amanecerán en ella porque le sobran indicios y pruebas de que se trata de una intentona contrarrevolucionaria disfrazada de marcha cívica con ingredientes importados desde Miami en buena dosis.

Un segundo estará compuesto básicamente por jóvenes que desean tantos cambios como ese de ofender groseramente al presidente de la República. Un grupo, a decir verdad, en extremo heterogéneo que no acaba de entender un discurso político de otros tiempos y que queramos o no, hay que prestarle urgente atención.

El tercero no es otro que el que tiene bien ensayado su quehacer diario. Es el que lo mismo les da ocho que ochenta. Claro, que si se trata de colas prefieren los primeros números. Será una respetable mayoría en busca de subsistencia y reventas porque la actual situación ha creado un nuevo oficio, el de revendedor. Van a lo suyo, sin importarle otra cosa que no sea pollo o aceite.

Un cuarto grupo, que sería el de los curiosos que nunca faltan ni faltarán, se debe quedar en casa, tranquilitos y sin afanes de novelería. Advertidos están.

Obviamente, las fuerzas del orden también estarán presentes. No tanto el ejército, que debe permanecer alerta y en la llamada posición uno dispuesto a tomar parte si fuese necesario. Ojalá que no para no empeorar el escenario ya de por sí delicado.

Estas son las piezas que estarán sobre el tablero y no se podrá decir que gane el mejor. Como nunca antes, la Constitución de la República en el centro del debate local e internacional. La Carta Magna con resquicios para ambos bandos. Recordar que también está plasmado el carácter irrevocable del socialismo en la isla. Lo que pasará ese día en muchas localidades del país estará

por ver. La Fiscalía General de la República acaba de anunciar los posibles delitos en que incurrirán los marchantes en ocho provincias de la isla: desobediencia, manifestaciones ilícitas, instigación a delinquir y otros contenidos en el Código Penal. Varios “avisos” han sido cursados. El último, a cargo de Rogelio Polanco, jefe del departamento Ideológico del Comité Central del partido comunista: “Condenada al fracaso”, sentenció por la televisión.

Estaremos, a no dudar, en presencia de una memorable jornada que volverá a provocar serios análisis y consecuencias que pudieran sorprender a no pocos dentro y fuera de la isla.

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