Cuba vuelve a sentirse en el centro de una tormenta geopolítica. Un reciente incidente en aguas del Caribe, unido al endurecimiento del discurso político procedente de EEUU, ha reactivado en la isla una percepción de peligro que remite a los episodios más delicados de su historia reciente.
El contexto actual combina presión externa, fragilidad económica y un escenario internacional mucho menos favorable que en décadas anteriores, según coinciden analistas consultados en La Habana y fuera de la isla.
La percepción de amenaza vuelve a instalarse en Cuba en un momento de debilidad interna y escaso respaldo internacional
Un incidente con aroma a piratería
El detonante más visible de esta nueva inquietud ha sido el abordaje de un superpetrolero que navegaba hacia Cuba. La operación, ejecutada con métodos descritos como propios de la piratería clásica, ha generado inquietud en ámbitos políticos y diplomáticos de la isla.
El episodio ha sido interpretado como algo más que un hecho aislado. Para observadores locales, supone una señal de advertencia dentro de un clima de hostilidad creciente y de endurecimiento de las acciones indirectas contra el país.
El abordaje del petrolero se interpreta como una señal política en un contexto de presión sostenida sobre la isla
A este hecho se suman los movimientos y declaraciones del expresidente Donald Trump y del senador Marco Rubio, cuyas recientes iniciativas y presencia política vinculadas al Caribe han sido leídas en La Habana como parte de una estrategia más amplia de presión sobre el Gobierno cubano.
Un escenario sin aliados fuertes
Fuentes cercanas al análisis geopolítico subrayan que el momento actual dista mucho del vivido durante la Guerra Fría. Cuba ya no cuenta con un aliado de peso capaz de respaldarla de forma decisiva ante una confrontación directa con Washington.
La posibilidad de que la isla sea objeto de negociaciones o intercambios geopolíticos sin capacidad real de influencia es hoy una preocupación extendida entre sectores políticos e intelectuales.
La ausencia de un aliado estratégico agrava la sensación de aislamiento frente a EEUU
En el plano multilateral, Naciones Unidas sigue siendo un espacio de denuncia, pero con un margen de maniobra limitado. El veto estadounidense continúa bloqueando cualquier intento de acción efectiva, reduciendo el apoyo internacional a declaraciones formales.
El cierre del año deja así la imagen de un país que vuelve a sentirse solo en el cuadrilátero internacional, sin esquina protectora ni red de seguridad. Un escenario cargado de tensión que, para muchos, solo encuentra precedentes en los capítulos más complejos de la historia contemporánea de Cuba.



