La visita de Pérez Roque a España confirma el nuevo clima de dialogo que se ha instalado entre Bruselas y La Habana

En 15 días...

La visita que el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, ha realizado a España ha servido para confirmar lo que ya pudo deducirse la semana pasada cuando el diplomático estuvo en Bruselas, que las relaciones entre la Isla y Europa han entrado en otra fase, lejos de los pasados enfriamiento. La visita que el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, ha realizado a España ha servido para confirmar lo que ya pudo deducirse la semana pasada cuando el diplomático estuvo en Bruselas, que las relaciones entre la Isla y Europa han entrado en otra fase, lejos de los pasados enfriamiento. En Madrid, además, ha sido recibido por el Rey Juan Carlos, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, las máximas autoridades de este país, y ha hecho oficial la invitación de Fidel Castro al monarca para que realice una visita a la Isla que supondría el espaldarazo final a este nuevo clima constructivo que la acción de los diplomáticos españoles ha contribuido a generar.

Pero, precisamente ahora, no debería perderse de vista que la intención que los europeos tienen con este giro político no pasa por respaldar determinadas políticas del Gobierno cubano, como las correspondientes a las libertades, se trata de contribuir a que no se deteriore aún más la difícil calidad de vida de la golpeada población de la Isla y de buscar espacios de diálogo para impulsar la llegada de la democracia al país caribeño. Cualquier otra interpretación quizá responda a los intereses de quienes la realizan, más que a la verdadera realidad del proceso recién iniciado, que todavía se encuentra bastante lejos de su conclusión.

Aunque la posibilidad de que se restauren los lazos con Europa aleje algunas incertidumbres de orden económico de las que se ciernen sobre la población cubana, todavía quedan muchas. Algunas bien presentes, como el efecto de la devastadora sequía y otras a punto de aparecer. Entre ellas, la posibilidad apuntada esta semana por las autoridades chinas de dejar al yuan en libre flotación antes de que termine el año. Una noticia que puede tener cierta influencia en los contratos suscritos entre China y Cuba en los que el presidente de Cuba, Fidel Castro, basaba en su último discurso su optimismo sobre el futuro de la Isla.

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