“Radio Bemba” dice que las viviendas del nuevo Plan Nacional se entregaran en alquiler

La siempre deslenguada, pero bastante fiable, “Radio Bemba” habanera ha dado en asegurar en estos últimos días que el nuevo Plan Nacional de Vivienda alumbrará una fórmula de alquiler a largo plazo, en lugar de que la propiedad de los inmuebles acabe siendo transmitida a quienes van a habitarlos. La siempre deslenguada, pero bastante fiable, “Radio Bemba” habanera ha dado en asegurar en estos últimos días que el nuevo Plan Nacional de Vivienda alumbrará una fórmula de alquiler a largo plazo, en lugar de que la propiedad de los inmuebles acabe siendo transmitida a quienes van a habitarlos.

Aunque la información que se difunde por tan popular medio, el boca a boca, no es capaz de matizar mucho más sobre las condiciones que incluirán estos nuevos contratos, en cambio, apunta que con esta fórmula de alquiler de las viviendas se estaría intentando evitar el que esas habitaciones, pisos y apartamentos entren en el circuito de las permutas casi simultáneamente con los actos de entrega de llaves.

La permuta es la fórmula autóctona cubana para la compraventa de casas y apartamentos. Y consiste en que a través de una serie de traslados sucesivos, con o sin compensación monetaria de por medio, alguien que vive en un principio en una pequeña buhardilla del peor barrio de cualquier población isleña puede terminar siendo el títular de la propiedad de una respetable mansión en la mejor zona residencial. Y en medio habrá convertido en rentable el trabajo de los “corredores de permuta”, comisionistas con contactos y capacidad de encontrar en este peculiar mercado aquello que uno desa adquirir.

Ahora, la cuestión que queda por resolver es saber si estos nuevos pisos de alquiler no serán objeto también de “permutas” y transmisiones por parte de los inquilinos que tengan los derechos oficiales. Sobre todo porque si se tiene en cuenta el déficit habitacional cubano, junto a la viveza propia del carácter de los isleños, no es difícil imaginar que los flamantes realquilados ceden los derechos de sus nuevas viviendas a un tercero con mayor disposición económica, a cambio de la compensación correspondiente. La gran diferencia en este caso será, sin embargo, que sea quien sea finalmente el inquilino, el titular de la propiedad siempre será el Estado.

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